En el pintoresco Potrero de Garay, se alza Por Amor a Norma, un complejo de cabañas que, si bien ofrece un refugio idílico para los turistas, también representa un enorme desafío y un compromiso constante para Martín, su propietario. En una reciente entrevista, Martín compartió las realidades de un sector turístico en Córdoba que, a pesar de los prometedores números generales, enfrenta sus propias batallas diarias.
Martín explicó que su complejo es un emprendimiento familiar que opera durante todo el año, a diferencia de otros que cierran en temporada baja. Esta continuidad, aunque permite mantener a su personal fijo, también implica un gran esfuerzo económico. «Con las reservas que estamos teniendo, estamos teniendo que poner un dinero extra para poder mantener el complejo», confiesa Martín, destacando que ni siquiera logran cubrir el 100% de los costos.
Inversión Constante y Desafíos Cotidianos
A pesar de las dificultades, Martín y su familia mantienen un firme compromiso con la inversión y la mejora continua de las instalaciones. Siempre buscan que el turista se sienta «más confortable» y el complejo esté «a la vanguardia». Como ejemplo, mencionó una importante inversión en el verano para climatizar la pileta, a la que ahora han añadido un techo automático que se abre y cierra, permitiendo su uso incluso en invierno, «cuando nieva es muy lindo».
Sin embargo, el mantenimiento de un alojamiento turístico es costoso y «carísimo», como se mencionó en la entrevista. «Siempre se rompe algo, siempre querés renovar algo», señala Martín, agregando que siempre está fuera del presupuesto. Los altos costos fijos de luz, agua, mantenimiento del césped, limpieza de la pileta y salarios del personal, sumados a la presión fiscal, son una carga pesada. Además, en Potrero de Garay, al no contar con gas natural, dependen de la logística y el costo extra de los garrafones de gas que deben ser transportados hasta la ubicación del complejo, en la punta de la montaña.
La Lucha por la Sostenibilidad y la Competitividad
La situación es tan delicada que, en ocasiones, se ha planteado la posibilidad de cerrar en ciertos períodos. No obstante, el compromiso con su equipo es fundamental: «Tu gente vive de nosotros y yo sin esa gente…». Esta es la realidad de muchos pequeños y medianos emprendimientos familiares en Córdoba, que invierten gran cantidad de dinero para ofrecer calidad, pero terminan luchando por la rentabilidad.
Martín reconoce que no pueden competir con destinos como Brasil en términos de precios, lo que obliga a buscar constantemente promociones y ofertas para atraer huéspedes. Han implementado un equipo de marketing con drones para mostrar la belleza del lugar y actividades como paseos a caballo por la orilla del dique. Ofrecen descuentos por vacaciones de invierno, planes de seis cuotas sin interés y check-out extendido, entre otras estrategias.
A pesar de los esfuerzos, Martín siente la falta de apoyo de la Agencia Córdoba Turismo o del municipio. «Nunca nadie nos dijo bueno, mira este este invierno es difícil y bueno, te vamos a brindar algún subsidio, te vamos a brindar, vamos a recibir algún tipo de apoyo», lamenta. La publicidad y las mejoras las realizan «a pulmón».
Un Oasis de Paz y Compromiso Ambiental
A pesar de los desafíos, el encanto de Potrero de Garay y de «Por Amor a Norma» es innegable. El complejo cuenta con cinco cabañas, que Martín describe como «departamentales» por su equipamiento. Todas están climatizadas, tienen Wi-Fi y un hermoso SUM (Salón de Usos Múltiples) con cuatro asadores y un televisor que parece de cine.
La ubicación, en el barrio Las Gotitas, ofrece una vista inmejorable al lago y la montaña. «Es otro aire, el paisaje que hay en nosotros, de nuestro complejo, tiene vista al lago», describe Martín, destacando la tranquilidad y paz del lugar, ideal para «escapar de la ciudad, del ruido».
Además de la belleza natural, Martín subraya el compromiso ambiental. Aunque reconoce que la falta de planificación en el crecimiento de Potrero de Garay ha generado desafíos, se están realizando esfuerzos. En «Por Amor a Norma» están trabajando en un proyecto para reciclar el agua y reutilizarla, dada la presión del agua en verano. Buscan «disminuir el grado de carbono» y educar a los huéspedes sobre el cuidado del medio ambiente, la importancia de no tirar basura y mantener limpio el dique.
Martín tiene planes de expansión, con la compra de un terreno adicional para construir tres cabañas más, lo que espera que «cambie la cosa» al mejorar los costos fijos y las ganancias.
Para conocer más sobre este emprendimiento familiar y su hermosa propuesta, se puede visitar su cuenta de Instagram: @poramoranorma.






